¿Se puede estar "borracho" sin haber probado una sola gota de alcohol?
Psicología y logopedia en Las Rozas
En el ámbito de las adicciones, la respuesta es sí. Es lo que en clínica llamamos "borrachera seca" o Síndrome de abstinencia seca.
A menudo, el entorno de una persona en recuperación celebra la sobriedad: "Lleva 6 meses sin beber, ¡está curado!". Sin embargo, la adicción es una enfermedad mucho más compleja que al simple acto de consumir.
La borrachera seca aparece cuando la persona ha dejado de consumir la sustancia, pero mantiene los mismos patrones de pensamiento, conducta y gestión emocional que estaban presentes durante la etapa activa de la adicción.
¿Cómo se manifiesta en el día a día?
Esto se manifiesta a través de una marcada irritabilidad y hostilidad que se traduce en explosiones de ira desproporcionadas con la familia o en el entorno laboral, lo cual suele ir acompañado de una rigidez mental caracterizada por la necesidad obsesiva de controlarlo todo para evitar la frustración.
A ello se suma la negación del problema: la persona cree que ya lo tiene todo bajo control y rechaza la ayuda terapéutica o los grupos de apoyo.
Como consecuencia, puede aparecer una profunda sensación de vacío e insatisfacción que dificulta disfrutar de las actividades cotidianas sin recurrir al estímulo que antes proporcionaba la sustancia.
Como profesionales de la salud mental, sabemos que dejar de consumir es solo el primer paso.
El verdadero desafío consiste en ayudar al paciente a gestionar sus emociones, afrontar la frustración, reconstruir sus relaciones y encontrar un sentido vital que haga innecesario volver a refugiarse en el alcohol.
La abstinencia es un cambio de conducta. La recuperación es un cambio de vida.